Hasta aquí

US$ 3.500,00

DIMENSIONES: 100 cm x 110 cm

Hay dos palabras que pueden cambiar una vida: hasta aquí.

No siempre se dicen en voz alta. A veces aparecen después de años haciendo lo esperado, aceptando lo conocido o viviendo de una manera que dejó de representar lo que realmente queremos.

Hasta aquí nace de ese instante.

La mujer de esta obra sostiene una señal de STOP en medio de un paisaje casi completamente gris. Está agachada, pero su postura no habla de debilidad. Al contrario: hay algo profundamente consciente en ella. Su brazo permanece firme y su mirada está dirigida hacia adelante.

Porque detenerse también puede ser una decisión.

Pienso en tantas generaciones de mujeres que, en algún momento de sus vidas, tuvieron que hacerlo. Mujeres que cambiaron el rumbo de una familia, que comenzaron nuevamente, que se atrevieron a tomar una decisión diferente a la esperada, que construyeron independencia, que educaron a sus hijos de otra manera o que simplemente decidieron vivir con mayor fidelidad a quienes eran.

Muchas lo hicieron sin llamarlo valentía.

Simplemente supieron que había llegado un momento en el que tenían que decir: hasta aquí.

Y después hicieron algo todavía más difícil: construir lo siguiente.

Por eso esta obra no habla de aquello que queda atrás. Habla de lo que comienza después de tomar una decisión.

El universo gris que rodea a la figura crea silencio y hace que dos elementos adquieran una fuerza extraordinaria: el rojo de la palabra STOP y los pequeños destellos dorados que aparecen sobre la mujer.

El rojo marca el límite.

El oro habla del valor de quien lo establece.

Y me gusta pensar que ahí está el verdadero corazón de la pintura: poner un límite no siempre significa cerrar una puerta; muchas veces significa abrir espacio para una vida distinta.

Cada generación ha tenido sus propios “hasta aquí”.

Algunas mujeres tuvieron que cambiar historias que parecían escritas desde antes de que nacieran. Otras tuvieron que aprender a escucharse. Otras eligieron caminos que nadie en su familia había recorrido.

Y gracias a esas decisiones, quienes vinieron después encontraron posibilidades que antes no existían.

Por eso esta obra puede convertirse en algo muy personal para quien decida vivir con ella.

No quisiera que alguien la comprara solamente porque combina con un espacio o porque la imagen tiene fuerza. Quisiera que, cada vez que la mirara, recordara una decisión de su propia vida.

Ese instante en el que tuvo claridad suficiente para decir:

esto sí. Esto no. Por aquí quiero continuar.

Porque reconstruirse no significa convertirse en otra persona.

A veces significa algo mucho más profundo:

tener el valor de elegir conscientemente la vida que queremos construir a partir de ahora.

Y quizás por eso el título no necesita explicar demasiado.

Hasta aquí.

Porque después de esas dos palabras, muchas veces comienza una historia completamente nueva.

Materiales : Óleo, acrílico y pasta

DIMENSIONES: 100 cm x 110 cm

Hay dos palabras que pueden cambiar una vida: hasta aquí.

No siempre se dicen en voz alta. A veces aparecen después de años haciendo lo esperado, aceptando lo conocido o viviendo de una manera que dejó de representar lo que realmente queremos.

Hasta aquí nace de ese instante.

La mujer de esta obra sostiene una señal de STOP en medio de un paisaje casi completamente gris. Está agachada, pero su postura no habla de debilidad. Al contrario: hay algo profundamente consciente en ella. Su brazo permanece firme y su mirada está dirigida hacia adelante.

Porque detenerse también puede ser una decisión.

Pienso en tantas generaciones de mujeres que, en algún momento de sus vidas, tuvieron que hacerlo. Mujeres que cambiaron el rumbo de una familia, que comenzaron nuevamente, que se atrevieron a tomar una decisión diferente a la esperada, que construyeron independencia, que educaron a sus hijos de otra manera o que simplemente decidieron vivir con mayor fidelidad a quienes eran.

Muchas lo hicieron sin llamarlo valentía.

Simplemente supieron que había llegado un momento en el que tenían que decir: hasta aquí.

Y después hicieron algo todavía más difícil: construir lo siguiente.

Por eso esta obra no habla de aquello que queda atrás. Habla de lo que comienza después de tomar una decisión.

El universo gris que rodea a la figura crea silencio y hace que dos elementos adquieran una fuerza extraordinaria: el rojo de la palabra STOP y los pequeños destellos dorados que aparecen sobre la mujer.

El rojo marca el límite.

El oro habla del valor de quien lo establece.

Y me gusta pensar que ahí está el verdadero corazón de la pintura: poner un límite no siempre significa cerrar una puerta; muchas veces significa abrir espacio para una vida distinta.

Cada generación ha tenido sus propios “hasta aquí”.

Algunas mujeres tuvieron que cambiar historias que parecían escritas desde antes de que nacieran. Otras tuvieron que aprender a escucharse. Otras eligieron caminos que nadie en su familia había recorrido.

Y gracias a esas decisiones, quienes vinieron después encontraron posibilidades que antes no existían.

Por eso esta obra puede convertirse en algo muy personal para quien decida vivir con ella.

No quisiera que alguien la comprara solamente porque combina con un espacio o porque la imagen tiene fuerza. Quisiera que, cada vez que la mirara, recordara una decisión de su propia vida.

Ese instante en el que tuvo claridad suficiente para decir:

esto sí. Esto no. Por aquí quiero continuar.

Porque reconstruirse no significa convertirse en otra persona.

A veces significa algo mucho más profundo:

tener el valor de elegir conscientemente la vida que queremos construir a partir de ahora.

Y quizás por eso el título no necesita explicar demasiado.

Hasta aquí.

Porque después de esas dos palabras, muchas veces comienza una historia completamente nueva.

Materiales : Óleo, acrílico y pasta