De donde venimos

$3,000.00

DIMENSIONS: 120cm x 95 cm

Hay historias que Colombia aprendió a contar tarde.

Durante siglos, la historia de las mujeres afrocolombianas estuvo presente en nuestra tierra, pero demasiadas veces quedó fuera de los grandes relatos. Sus antepasados llegaron desde África en condiciones de esclavización y, aun en medio de esa violencia, construyeron comunidad, preservaron saberes y dejaron una huella definitiva en lo que hoy somos como país. La investigación histórica y antropológica ha documentado cómo esa herencia africana permanece en la música, la espiritualidad, las tradiciones, la organización comunitaria y múltiples expresiones de la cultura colombiana.

Y dentro de esa historia, las mujeres han tenido un lugar extraordinario.

En territorios del Pacífico colombiano, por ejemplo, han sido transmisoras de cantos, rezos, alabaos y memorias ancestrales; también han sostenido familias, comunidades y procesos colectivos. Su papel no pertenece únicamente al pasado: las mujeres afrocolombianas han participado activamente en movimientos por el territorio, la identidad y el reconocimiento de sus comunidades.

“De donde venimos” nace de esa memoria.

La mujer de esta obra no baja la mirada. Tampoco aparece como personaje secundario de la historia de alguien más. Ella ocupa el centro.

Su rostro está pintado con precisión y serenidad, mientras el turbante se transforma en materia: capas profundas de azules, violetas, grises y destellos de luz construyen una textura que parece guardar historias. Detrás, el amarillo intenso envuelve la figura como un territorio luminoso y convierte su presencia en algo imposible de ignorar.

Su mirada es quizás lo más importante de la obra. No pide permiso, no busca aprobación y tampoco necesita explicar quién es. Hay dignidad en ella. Hay belleza, pero también carácter. Es la mirada de una mujer consciente de que detrás de su existencia hubo otras mujeres que caminaron antes que ella.

Por eso esta pintura no pretende contar la historia de una sola mujer afrocolombiana. Habla de herencia.

Habla de las madres, abuelas y generaciones que conservaron costumbres y conocimientos; de las mujeres que hicieron de la memoria una manera de resistir al olvido; y de una raíz africana que no quedó atrás, sino que continúa viva y transformándose dentro de Colombia.

Quise pintarla mirando de frente porque también quería cambiar la manera de mirar.

No verla desde la distancia.

No verla como símbolo exótico.

Verla como protagonista.

Porque nuestras raíces no son solamente aquello que ocurrió antes de nosotros. Son aquello que todavía llevamos dentro, incluso cuando no sabemos nombrarlo.

Tener “De donde venimos” en un espacio es tener una presencia. Su mirada acompaña, el amarillo llena de vida la habitación y su historia recuerda algo profundamente humano: nadie comienza solamente consigo mismo. Todos somos, de alguna manera, la continuación de quienes estuvieron antes.

Y esta mujer parece saberlo.

Por eso mira así.

Porque conoce el lugar del que viene y la fuerza de todo lo que lleva consigo.

Materiales: Óleo, acrílico y pasta

DIMENSIONS: 120cm x 95 cm

Hay historias que Colombia aprendió a contar tarde.

Durante siglos, la historia de las mujeres afrocolombianas estuvo presente en nuestra tierra, pero demasiadas veces quedó fuera de los grandes relatos. Sus antepasados llegaron desde África en condiciones de esclavización y, aun en medio de esa violencia, construyeron comunidad, preservaron saberes y dejaron una huella definitiva en lo que hoy somos como país. La investigación histórica y antropológica ha documentado cómo esa herencia africana permanece en la música, la espiritualidad, las tradiciones, la organización comunitaria y múltiples expresiones de la cultura colombiana.

Y dentro de esa historia, las mujeres han tenido un lugar extraordinario.

En territorios del Pacífico colombiano, por ejemplo, han sido transmisoras de cantos, rezos, alabaos y memorias ancestrales; también han sostenido familias, comunidades y procesos colectivos. Su papel no pertenece únicamente al pasado: las mujeres afrocolombianas han participado activamente en movimientos por el territorio, la identidad y el reconocimiento de sus comunidades.

“De donde venimos” nace de esa memoria.

La mujer de esta obra no baja la mirada. Tampoco aparece como personaje secundario de la historia de alguien más. Ella ocupa el centro.

Su rostro está pintado con precisión y serenidad, mientras el turbante se transforma en materia: capas profundas de azules, violetas, grises y destellos de luz construyen una textura que parece guardar historias. Detrás, el amarillo intenso envuelve la figura como un territorio luminoso y convierte su presencia en algo imposible de ignorar.

Su mirada es quizás lo más importante de la obra. No pide permiso, no busca aprobación y tampoco necesita explicar quién es. Hay dignidad en ella. Hay belleza, pero también carácter. Es la mirada de una mujer consciente de que detrás de su existencia hubo otras mujeres que caminaron antes que ella.

Por eso esta pintura no pretende contar la historia de una sola mujer afrocolombiana. Habla de herencia.

Habla de las madres, abuelas y generaciones que conservaron costumbres y conocimientos; de las mujeres que hicieron de la memoria una manera de resistir al olvido; y de una raíz africana que no quedó atrás, sino que continúa viva y transformándose dentro de Colombia.

Quise pintarla mirando de frente porque también quería cambiar la manera de mirar.

No verla desde la distancia.

No verla como símbolo exótico.

Verla como protagonista.

Porque nuestras raíces no son solamente aquello que ocurrió antes de nosotros. Son aquello que todavía llevamos dentro, incluso cuando no sabemos nombrarlo.

Tener “De donde venimos” en un espacio es tener una presencia. Su mirada acompaña, el amarillo llena de vida la habitación y su historia recuerda algo profundamente humano: nadie comienza solamente consigo mismo. Todos somos, de alguna manera, la continuación de quienes estuvieron antes.

Y esta mujer parece saberlo.

Por eso mira así.

Porque conoce el lugar del que viene y la fuerza de todo lo que lleva consigo.

Materiales: Óleo, acrílico y pasta