The Courage to Choose Herself

US$ 6.500,00

DIMENSIONES: 150 cm x 150 cm

A lo largo de la vida, muchas mujeres aprenden a cuidar de todos antes de aprender a cuidarse a sí mismas. Cumplen expectativas, cargan con el peso de las historias de otros y permanecen en lugares donde ya no pueden crecer. Hasta que, en algún momento, una voz interior las llama hacia la luz, aun cuando escucharla signifique apartarse de aquello que alguna vez fueron.

En esta obra, una figura femenina avanza con determinación hacia una puerta iluminada, mientras otras permanecen detrás, observándola. La escena captura un instante íntimo y decisivo: una mujer que ha encontrado la claridad necesaria para seguir su propio camino. El contraste entre la oscuridad del espacio que deja atrás y la luminosidad que la espera dirige la mirada hacia ella y acentúa la sensación de movimiento y propósito.

Las figuras que la acompañan no representan a mujeres diferentes, sino distintas etapas de una misma mujer: la que dudó, la que sufrió, la que esperó y, finalmente, la que decidió elegirse. Cada una forma parte de una historia compartida, marcada por experiencias que han dejado su huella.

Los corazones rojos simbolizan esas experiencias: el amor, la pérdida, la esperanza y el desamor. Lejos de representar únicamente heridas, son también la memoria de todo aquello que la hizo crecer y la fuerza que ahora lleva consigo.

La puerta iluminada no es un destino, sino un estado de conciencia: el momento en que una mujer comprende que merece ocupar el centro de su propia vida. La luz representa esa certeza, mientras el camino hacia ella expresa la libertad de actuar desde la propia convicción.

El valor de elegirse a sí misma es un homenaje a las mujeres que reconocen su valor, protegen su paz y siguen adelante sin pedir permiso.

Porque todo comienza el día en que una mujer deja de preguntarse quién la elegirá y decide elegirse a sí misma.

DIMENSIONES: 150 cm x 150 cm

A lo largo de la vida, muchas mujeres aprenden a cuidar de todos antes de aprender a cuidarse a sí mismas. Cumplen expectativas, cargan con el peso de las historias de otros y permanecen en lugares donde ya no pueden crecer. Hasta que, en algún momento, una voz interior las llama hacia la luz, aun cuando escucharla signifique apartarse de aquello que alguna vez fueron.

En esta obra, una figura femenina avanza con determinación hacia una puerta iluminada, mientras otras permanecen detrás, observándola. La escena captura un instante íntimo y decisivo: una mujer que ha encontrado la claridad necesaria para seguir su propio camino. El contraste entre la oscuridad del espacio que deja atrás y la luminosidad que la espera dirige la mirada hacia ella y acentúa la sensación de movimiento y propósito.

Las figuras que la acompañan no representan a mujeres diferentes, sino distintas etapas de una misma mujer: la que dudó, la que sufrió, la que esperó y, finalmente, la que decidió elegirse. Cada una forma parte de una historia compartida, marcada por experiencias que han dejado su huella.

Los corazones rojos simbolizan esas experiencias: el amor, la pérdida, la esperanza y el desamor. Lejos de representar únicamente heridas, son también la memoria de todo aquello que la hizo crecer y la fuerza que ahora lleva consigo.

La puerta iluminada no es un destino, sino un estado de conciencia: el momento en que una mujer comprende que merece ocupar el centro de su propia vida. La luz representa esa certeza, mientras el camino hacia ella expresa la libertad de actuar desde la propia convicción.

El valor de elegirse a sí misma es un homenaje a las mujeres que reconocen su valor, protegen su paz y siguen adelante sin pedir permiso.

Porque todo comienza el día en que una mujer deja de preguntarse quién la elegirá y decide elegirse a sí misma.